
Por Roger Goyaud
Basado en un sueño que tuve.
¿Cómo llegué a este lugar?. Tal vez esto tenga algo que ver.
Esa tarde me encontré con Ezequiel y nos dirigimos a la casa de María Paula o Maripau en Haedo. Allí estaba ella con Maxi, los vi tomados de la mano y no me sorprendió que fueran pareja. Nos saludamos los cuatro y hablamos un rato. Luego nos despedimos y cuando nos estabamos yendo escuché como Maxi le decía al pasar a Maripau que preparara todo para el encuentro a la noche en el teatro San Martín. En la calle le comenté esto a Eze y decidimos ir al encuentro.
En su interior estaban ellos vestidos con ropa de época. Maxi y otros usaban atuendos de guerra tipo normando, vikingo y paseaban de un lado al otro del lugar con espada en mano. Al vernos hicieron un gesto de sorpresa. Maxi se adelantó y nos increpó:
¨¿Qué hacen acá?, ¿cómo entraron?.¨ Parecía muy enojado, luego miró a los otros y les hizo una seña que logró inquietarme. Ahí fue cuando apareció Maripau, la reconocí al instante, aunque llevaba puesto un vestido tradicional, típico holandés o quizás italiano. Lo seguro era la época del tan distinguido ropaje, siglo XVI (lo sé porque vivo en un museo y algo he aprendido). Ella se acercó a Maxi y le dijo algo al oído. Después nos miró y nos dijo que estaban ensayando una obra y que nos invitarían al pre estreno. Acto seguido nos invitó a salir del teatro.
En el viaje de regreso a casa no me convenció lo que nos habían dicho. Sabía que Maxi y María Paula no estaban preparando ninguna obra, pero entonces que hacían vestidos de esa manera. Me despedí de Ezequiel y ya en mi casa, mientras intentaba dormir, mi cabeza daba vueltas y más vueltas sobre el tema. ¿Qué estaba pasando?. Era algo que debía averiguar.
Al día siguiente recibí un llamado de Maxi invitándonos al preestreno de la obra, que era esa misma noche. Me sorprendió la rapidez de la invitación y le pregunté por el nombre de la obra. ¨La muerte nos dará vida¨ me respondió.
Llamé a Ezequiel y acordamos ir juntos. A la noche nos encontrábamos otra vez ante las puertas del teatro San Martín. Nos llamó la atención que no había nadie afuera y que las luces estuvieran apagadas. Abrimos la puerta y entramos, la oscuridad era total. Con los celulares iluminábamos algo, para no tropezar, mientras caminábamos en dirección al escenario. Pero no había nadie. ¿Dónde estaban todos?. De repente escuchamos una voz de mujer, suave que entonaba una bella canción, que me sonaba familiar. Solo atinamos a seguir su voz. Caminamos por un pasillo, todo esto con la escasa visibilidad que teníamos. Fue ahí cuando a Ezequiel lo vi correr y desaparecer por uno de los pasillos que nos circundaban. El terror me paralizó, grité varias veces su nombre pero no respondió. A todo esto la voz que entonaba esa melodía se detuvo. Escuché murmullos y ruidos cerca pero lo que hizo erizarme la piel fue un grito desgarrador. Esa voz yo la conocía, era la de Eze. Corrí como un loco, llevándome todo a mi paso, tropezando una y otra vez hasta llegar al lugar, a esa habitación. Pateé la puerta y lo que vi era algo macabro. Había velas por doquier y un circulo en el centro del cuarto. Alrededor de aquel, hombres y mujeres con aquella vestimenta antigua, estaban arrodillados venerando nose que cosa. En el centro del círculo se encontraba Eze, acostado parecía desmayado. Sin importarme las consecuencias me acerque al lado de mi amigo.
Intenté despertarlo, pero mi miró y dijo ¨Estoy bien.¨
Ahí escuché una voz ¨Bravo, bravo Ezequiel. Lo hiciste muy bien.¨ Era Maxi y junto a él Maripau ¨Felicitaciones, viniste por tu propia voluntad.¨ Ezequiel se incorporó y se alejó de mi lado. Quedé solo dentro del circulo ¨¿qué esta pasando?¨ pregunté.
Eze dijo ¨no te preocupes sos nuestro salvador.¨
¨¿Qué es todo esto?, ¿qué les pasa?.¨ les grité.
¨¿Te acordás el titulo de la obra?¨ Me interrogó Maripau.
¨Si . La muerte nos dará vida.¨ respondí asombrado
¨Eso es lo que vos nos das y nos vas a dar. La juventud, años por vivir. Son como un plus para nosotros, tendremos mas vida y así con mas muerte viviremos por siempre.¨
¨Esto es una locura. No pueden creer eso. Esto es asesinato y son todos culpables. No lo hagan.¨ Lo último que recuerdo es un pinchazo fuerte atravesando mi cuerpo.
Finalmente desperté en una cama. En esos momentos mi mente era un vacío inmenso, tenía una laguna y no recordaba lo que había sucedido. Una voz familiar me saludó. ¨¿Como estas?.¨
¨Creo que tuve una pesadilla. Nose bien que fue, pero era feo.¨ le dije
¨Quedate tranquilo ya estas sano y salvo conmigo en nuestra vieja casa de Haedo.¨
¨Haedo!¨. Me incorporé velozmente, esa voz, esa persona era Maripau y agregó ¨Vamos que tenemos que preparar todo para esta noche.¨
¨¿Ësta noche?¨dije. Ella fue al baño y se duchó. Yo seguía sin comprender lo que sucedía, pero todo me parecía tan normal. Recorrí la casa y encima de la chimenea vi una foto, donde estoy con Maripau, pero no lo recuerdo. Luego entré a otra habitación y vi esa extraña ropa, esa vestimenta rudimentaria y por unos instantes quedé mirándola fijamente. Tenía como un flash en mi memoria. Y ahí vi todo con mas claridad. Detrás de mí apareció ella. ¨Veo que ya sabes que hacer, ¿no?. Vamos carguemos la ropa al auto.¨
Hice lo que me pidió, pero yo había recordado algo, o eso creía.
La noche llegó pronto y fuimos al teatro.
¨Hoy es tu noche.. hoy serás nuestro líder otra vez.¨ dijo Maripau. De vuelta en la habitación estabamos con las velas encendidas y el famosos circulo en el centro. Esta vez todos se inclinaron ante mí.
¨Hoy le ofrecemos a nuestro líder un sacrificio de sangre pura, virgen.¨ Esa voz era conocida, pero la oscuridad no me dejaba identificar a quien hablaba.
Alrededor del circulo abrieron paso y uno de ellos con capucha y una especie de bata marrón oscura como única vestimenta, llevaba en sus brazos a una pequeña criatura. La dejó dentro del circulo y dijo: ¨Oh Dios danos el poder, danos la vida eterna.¨
Al finalizar sus palabras en su mano vi un puñal, lo levantó y antes de que cometiera una locura le grité:
¨pará ¿qué hacés?, ¿estás loco?.. ¡todos lo están!.¨
Entonces se sacó la capucha y era Maxi. ¨parece que nuestro líder se ha vuelto idealista. ¿Qué te pasa? Antes no eras así.¨
¨¿De que hablás? Dije. ¿Antes?, ¿cuando?. ¨
Todos se echaron a reír. ¨¿no te acordás, todavía la memoria te falla?¨ repuso Maxi. Y agregó ¨Vos sos uno de los nuestros, como Maripau, Eze y yo.¨
Ahí Eze que apareció entre los demás dijo ¨es verdad Roger, todos somos parte de esto. Esta es nuestra vida y así nos hemos mantenidos por siempre, ocultos en nuestra comunidad. Aparte vos sos el líder siempre lo has sido, hasta que te pasó…¨ se detuvo Eze.
¨¿Que me pasó?.¨ Maripau se me acerco y me tomo del brazo. ¨Tuviste un accidente hace un mes y desde ahí la memoria te esta fallando. Recordas algunas cosas y otras no.¨
¨No es cierto. Nada de esto es verdad. Yo no soy parte de esto. Es una locura. Son unos psicopatas.¨ expresé angustiado.
¨¿Ah si? ¿Y esto que es?¨ dijo uno de los seguidores. Me mostraron un vídeo donde se me ve junto a ellos organizando un culto en este mismo lugar.
¨No puede ser.¨
¨Creelo, vos sos igual a nosotros.¨ acotó Maxi.
No podía entender. ¿Es que yo seria capaz de cometer semejantes atrocidades?. ¿En que clase de hombre me había convertido?. Y entonces ahí vi todo mas claro. Entendí lo que debía hacer. Cada hombre tiene un destino en la vida. Cada instante que pasa es otra oportunidad para cambiarlo todo. Y supe que mi destino no estaba escrito, que depende de mí lo que haga con mi vida.
Así que les dije ¨Está bien, tienen razón. Soy su líder.¨ Lo miré a Maxi y le comenté ¨Dejame a mi tener el honor de derramar la sangre de esta criatura.¨
¨Si. Vamos ha vuelto. Nuestro líder ha vuelto.¨ expresaba contento Maxi
Todos festejaban, entonces tomé el puñal y se lo enterré en el estomago a Maxi, que cayó al piso. Tome al bebé en mis brazos y me abrí paso hasta la puerta.
Maripau dio la orden ¨Atrapenló!. Que no se lleve al bebé.¨
Corrí, corrí con la criatura encima. Pude salir del teatro y llegue hasta una casa. No me dejaron entrar, a pesar de la urgencia que tenia. Me cerraron la puerta en la cara y detrás mío estaban todos ellos.
¨Vas a pagar por lo que hiciste.¨dijo Maripau
Pero parece que alguien llamo a la policía, porque en unos segundos nos vimos rodeados de patrulleros.
En fin hallanaron el teatro, la casa de Maxi, de Maripau, de Eze, la mía y otras. Encontraron suficientes evidencias de todo este culto macabro. Todos terminamos presos, incluso Maxi que se recuperó de la herida.
Así que en esta celda paso mis días, pagando por las locuras que he cometido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario