
por Roger Goyaud
Las criaturas(caníbales) continuaban inclinadas ante mí. Mis amigos estaban desaparecidos. Entonces quedé estupefacto al ver que a través del portal se acercaba una figura. Todos seguían inclinados, pero esta vez levantaron la mirada hacia ese extraño ser que caminaba en dirección donde me encontraba. Se detuvo a mi lado. Llevaba puesto una especie de capa gris opaca y una capucha que impedía ver su rostro. De pronto elevó su mirada y pude ver sus ojos oscuros. Se quitó la capucha, era una mujer morocha, de 1,65 mtros de altura. Era hermosa, quedé sorprendido, no lo esperaba.
- Es tu día de suerte Ezequiel. No estas muerto porque le agradas.
- ¿A quién?, ¿quién sos?- interrogué preocupado
- Soy la princesa, hija adoptiva del Rey. Quiere que te unas a su ejercito, que lo dirijas.
- ¡¿Qué?!, ¿Princesa?, ¿ejercito?
- Sí, pero decime Meru.
- ¿Qué es todo esto?, ¿qué está pasando?
- Me mandaron a buscarte. No puedo decirte nada más, me controlan, me observan. Escapá mientras puedas!!.
- No sin mis amigos…
- Es tarde para ellos, algunos ya están allá. Son prisioneros y los usan para alimentar a las criaturas.
- ¿Qué?. ¡Estamos todos locos!. ¿Y vos sos como ellos?
- No puedo decirte más… es tarde para mí. Ya estoy condenada. Sálvate!!.
- Te prometo que volveremos a vernos. No voy a dejar a mis amigos ni a vos.
Me escapé del Chalet y caminé por las calles de Villa Udaondo, entre esas extrañas quintas. Pero todo había cambiado. Ahora la aridez de los suelos, que había visto en algunos lugares, era total. Todo lo que antes era pasto, incluso los árboles se caían uno tras otro, todo estaba seco.
Me di cuenta de que tenía que atravesar el portal y enfrentarlos. No podía abandonar a mis amigos.
Llegué al chalecito, decidido a cruzar al inframundo. Cuando una voz cálida me sorprendió agradablemente:
- Sabía que volverías.- Era Meru.
- ¿Qué haces acá?
- Vine a avisarte que di orden para que los guardias que vigilan el portal del otro lado se retiren.
- ¿Por qué haces esto?
- Porque ya no quiero vivir con ellos. Quiero quedarme acá y con vos.
Meru me contó como llegar al palacio real, donde en los calabozos se encontraban mis amigos. Me prometió que me ayudaría y que nos veríamos allá.
Atravesé el portal y tal como la primera vez la niebla lo acaparaba todo. Seguí las indicaciones de Meru y con suma cautela avancé por el bosque hasta divisar el enorme palacio.
La oscuridad lo envolvía todo, en este mundo no existía la claridad. Vivían en permanentes noches frías y húmedas. El palacio era de color gris opaco y estaba envuelto o parecía protegido por un tipo de plantas. Entré por un pasadizo que Meru me había indicado. En la entrada me esperaba ella que me explicó que era todo un sistema de túneles que conectaban con diversos sitios del castillo.
- ¡Seguime!- deslizó con autoridad
- ¿Adónde vamos?
- A los calabozos, donde están tus amigos.
Atravesamos varios pasadizos y finalmente llegamos.
- Hay al menos dos guardias.
- Yo me ocupo- dije
- No, déjame a mi- insistió
Se acercó a ellos, les dijo algo y los guardias se fueron. Abrimos la celda y estaban Roger y Lito. Nos abrazamos, se los notaba cansados. Les pregunté por los demás. No habían sobrevivido.
- A Crotti se lo llevaron a otro lugar.- dijo Roger
- Tal vez esté vivo. Dijeron algo de un deposito de municiones, creo que ahí se lo llevaron.- aclaró Lito
- ¿Meru sabés dónde queda?.- le pregunté
- Sí. Esta en el centro del castillo, bajo tierra, en el subsuelo. Pero esta muy vigilado porque ahí esta el arsenal del Rey.
Quedamos en encontrarnos en los túneles. Meru y yo fuimos por Crotti. Atravesamos los pasadizos y nos detuvimos frente a las puertas del deposito. Había dos guardias y Meru me dijo que llegarían dos más ante el menor ruido. Quiso ir ella y usar su técnica, pero le dije que se había involucrado demasiado. Era mi turno. Con la espada, que había recogido en el túnel, los enfrenté. Sorprendí al primero y lo derribé fácilmente. El otro percatándose de lo ocurrido enfureció. Era una bestia desagradable, percibía en su mirada un odio profundo hacia nuestra especie y ondos deseos de matarme. Se abalanzó sobre mí y le clavé la espada en medio de su pecho.
Rápidamente entramos y encontramos a Crotti junto a numerosos barriles de pólvora y cajas de variado armamento. Salimos los tres y escapamos por los túneles. Pero ahora nos seguían las bestias que nos rodearon, nos capturaron y nos llevaron al salón principal, donde también estaban Roger y Lito.
- Finalmente viniste. Mejor tarde que nunca. Sabía que vendrías.- era el Rey- En cuanto a Meru, no se ha portado muy bien últimamente. ¿Qué haré con ella?. Pero tu Ezequiel dirigirás mi ejercito, los entrenaras y cuando estén listos invadiremos el mundo de los humanos.
- ¡Nunca!
- Si no cumples mataré a tus amigos, después a Meru y por último a ti.
- ¿Estás loco?, ¿qué tomaste?. Además nose nada de guerras ni de tácticas.
El Rey sé hechó a reír y continuó
- ¿Querés saber de tus antepasados?. Ellos fueron nuestros mejores guerreros y lo han sido por generaciones. La fuerza, el poder esta en tu sangre. Estoy seguro que lo sentís cada vez que peleas, esa adrenalina que fluye por tus venas. Eso es lo que sos, un guerrero.
Mientras el Rey hablaba Crotti me susurró al oído
- ¡Toma esto!
- ¿Qué son?
- Granadas
- ¿de donde las sacaste?
- Del deposito..
El Rey proseguía y finalmente agregó con tono desafiante
- ¿qué decidís? Llevar a mí ejercito rumbo a la victoria o morir con tus amigos.
- Creo que no son opciones validas- dije y lancé las granadas
La explosión provocó que las paredes y parte del inmenso techo comenzaran a ceder. Le quité la espada a uno de los guardias y enfrenté a varios mientras escapábamos por los túneles.
- ¡Al deposito!- les dije
- ¿para qué?- Me interrogaron
- Vamos a volar este lugar.
En el depósito nadie estaba controlando. Así que prendimos una mecha y salimos del lugar. Atravesamos los pasadizos y salimos por donde habíamos entrado. Corrimos por el bosque alejándonos del castillo mientras nos seguían algunos caníbales. Sentimos una fuerte explosión, luego el castillo se desvaneció y las criaturas una a una fueron desapareciendo, como si fueran fantasmas. Todo el lugar estaba evaporándose. Fuimos al portal y retornamos a nuestro mundo. Segundos después el portal se cerró para siempre.
En Villa Udaoando las cosas habían cambiado. El chalecito estaba de pie y entero. Había pasto, arboles y la naturaleza brillaba en su plenitud. Todo el pueblo había recuperado su tonalidad verde esperanza.
En cuanto a nosotros, estamos bien. Lito y Crotti ahora se juntan para ver los clásicos de avellaneda. Roger escribió una novela sobre esto. Meru y yo estamos juntos. Si, finalmente encontré a mi Princesa.
Las criaturas(caníbales) continuaban inclinadas ante mí. Mis amigos estaban desaparecidos. Entonces quedé estupefacto al ver que a través del portal se acercaba una figura. Todos seguían inclinados, pero esta vez levantaron la mirada hacia ese extraño ser que caminaba en dirección donde me encontraba. Se detuvo a mi lado. Llevaba puesto una especie de capa gris opaca y una capucha que impedía ver su rostro. De pronto elevó su mirada y pude ver sus ojos oscuros. Se quitó la capucha, era una mujer morocha, de 1,65 mtros de altura. Era hermosa, quedé sorprendido, no lo esperaba.
- Es tu día de suerte Ezequiel. No estas muerto porque le agradas.
- ¿A quién?, ¿quién sos?- interrogué preocupado
- Soy la princesa, hija adoptiva del Rey. Quiere que te unas a su ejercito, que lo dirijas.
- ¡¿Qué?!, ¿Princesa?, ¿ejercito?
- Sí, pero decime Meru.
- ¿Qué es todo esto?, ¿qué está pasando?
- Me mandaron a buscarte. No puedo decirte nada más, me controlan, me observan. Escapá mientras puedas!!.
- No sin mis amigos…
- Es tarde para ellos, algunos ya están allá. Son prisioneros y los usan para alimentar a las criaturas.
- ¿Qué?. ¡Estamos todos locos!. ¿Y vos sos como ellos?
- No puedo decirte más… es tarde para mí. Ya estoy condenada. Sálvate!!.
- Te prometo que volveremos a vernos. No voy a dejar a mis amigos ni a vos.
Me escapé del Chalet y caminé por las calles de Villa Udaondo, entre esas extrañas quintas. Pero todo había cambiado. Ahora la aridez de los suelos, que había visto en algunos lugares, era total. Todo lo que antes era pasto, incluso los árboles se caían uno tras otro, todo estaba seco.
Me di cuenta de que tenía que atravesar el portal y enfrentarlos. No podía abandonar a mis amigos.
Llegué al chalecito, decidido a cruzar al inframundo. Cuando una voz cálida me sorprendió agradablemente:
- Sabía que volverías.- Era Meru.
- ¿Qué haces acá?
- Vine a avisarte que di orden para que los guardias que vigilan el portal del otro lado se retiren.
- ¿Por qué haces esto?
- Porque ya no quiero vivir con ellos. Quiero quedarme acá y con vos.
Meru me contó como llegar al palacio real, donde en los calabozos se encontraban mis amigos. Me prometió que me ayudaría y que nos veríamos allá.
Atravesé el portal y tal como la primera vez la niebla lo acaparaba todo. Seguí las indicaciones de Meru y con suma cautela avancé por el bosque hasta divisar el enorme palacio.
La oscuridad lo envolvía todo, en este mundo no existía la claridad. Vivían en permanentes noches frías y húmedas. El palacio era de color gris opaco y estaba envuelto o parecía protegido por un tipo de plantas. Entré por un pasadizo que Meru me había indicado. En la entrada me esperaba ella que me explicó que era todo un sistema de túneles que conectaban con diversos sitios del castillo.
- ¡Seguime!- deslizó con autoridad
- ¿Adónde vamos?
- A los calabozos, donde están tus amigos.
Atravesamos varios pasadizos y finalmente llegamos.
- Hay al menos dos guardias.
- Yo me ocupo- dije
- No, déjame a mi- insistió
Se acercó a ellos, les dijo algo y los guardias se fueron. Abrimos la celda y estaban Roger y Lito. Nos abrazamos, se los notaba cansados. Les pregunté por los demás. No habían sobrevivido.
- A Crotti se lo llevaron a otro lugar.- dijo Roger
- Tal vez esté vivo. Dijeron algo de un deposito de municiones, creo que ahí se lo llevaron.- aclaró Lito
- ¿Meru sabés dónde queda?.- le pregunté
- Sí. Esta en el centro del castillo, bajo tierra, en el subsuelo. Pero esta muy vigilado porque ahí esta el arsenal del Rey.
Quedamos en encontrarnos en los túneles. Meru y yo fuimos por Crotti. Atravesamos los pasadizos y nos detuvimos frente a las puertas del deposito. Había dos guardias y Meru me dijo que llegarían dos más ante el menor ruido. Quiso ir ella y usar su técnica, pero le dije que se había involucrado demasiado. Era mi turno. Con la espada, que había recogido en el túnel, los enfrenté. Sorprendí al primero y lo derribé fácilmente. El otro percatándose de lo ocurrido enfureció. Era una bestia desagradable, percibía en su mirada un odio profundo hacia nuestra especie y ondos deseos de matarme. Se abalanzó sobre mí y le clavé la espada en medio de su pecho.
Rápidamente entramos y encontramos a Crotti junto a numerosos barriles de pólvora y cajas de variado armamento. Salimos los tres y escapamos por los túneles. Pero ahora nos seguían las bestias que nos rodearon, nos capturaron y nos llevaron al salón principal, donde también estaban Roger y Lito.
- Finalmente viniste. Mejor tarde que nunca. Sabía que vendrías.- era el Rey- En cuanto a Meru, no se ha portado muy bien últimamente. ¿Qué haré con ella?. Pero tu Ezequiel dirigirás mi ejercito, los entrenaras y cuando estén listos invadiremos el mundo de los humanos.
- ¡Nunca!
- Si no cumples mataré a tus amigos, después a Meru y por último a ti.
- ¿Estás loco?, ¿qué tomaste?. Además nose nada de guerras ni de tácticas.
El Rey sé hechó a reír y continuó
- ¿Querés saber de tus antepasados?. Ellos fueron nuestros mejores guerreros y lo han sido por generaciones. La fuerza, el poder esta en tu sangre. Estoy seguro que lo sentís cada vez que peleas, esa adrenalina que fluye por tus venas. Eso es lo que sos, un guerrero.
Mientras el Rey hablaba Crotti me susurró al oído
- ¡Toma esto!
- ¿Qué son?
- Granadas
- ¿de donde las sacaste?
- Del deposito..
El Rey proseguía y finalmente agregó con tono desafiante
- ¿qué decidís? Llevar a mí ejercito rumbo a la victoria o morir con tus amigos.
- Creo que no son opciones validas- dije y lancé las granadas
La explosión provocó que las paredes y parte del inmenso techo comenzaran a ceder. Le quité la espada a uno de los guardias y enfrenté a varios mientras escapábamos por los túneles.
- ¡Al deposito!- les dije
- ¿para qué?- Me interrogaron
- Vamos a volar este lugar.
En el depósito nadie estaba controlando. Así que prendimos una mecha y salimos del lugar. Atravesamos los pasadizos y salimos por donde habíamos entrado. Corrimos por el bosque alejándonos del castillo mientras nos seguían algunos caníbales. Sentimos una fuerte explosión, luego el castillo se desvaneció y las criaturas una a una fueron desapareciendo, como si fueran fantasmas. Todo el lugar estaba evaporándose. Fuimos al portal y retornamos a nuestro mundo. Segundos después el portal se cerró para siempre.
En Villa Udaoando las cosas habían cambiado. El chalecito estaba de pie y entero. Había pasto, arboles y la naturaleza brillaba en su plenitud. Todo el pueblo había recuperado su tonalidad verde esperanza.
En cuanto a nosotros, estamos bien. Lito y Crotti ahora se juntan para ver los clásicos de avellaneda. Roger escribió una novela sobre esto. Meru y yo estamos juntos. Si, finalmente encontré a mi Princesa.

