lunes, 7 de enero de 2008

DE LA TIERRA AL INFIERNO - Roger Goyaud


Dicen que es él más temible, que se oculta en las sombras. Que durante milenios reinó el bajo mundo a su antojo. Que se lleva a quien quiere. Y que en cada siglo elige al azar, o no, a algunas de sus víctimas, solo para su deleite.
Y yo que soy un simple mortal, estuve a punto de vencerlo. La gran fuerza sobrenatural, que todo lo sabe, que todo lo ve, por un instante quedó casi derrotado por un simple hombre.
Todo comenzó mientras caminaba por la vereda del club G.E.I. de Ituzaingó, situado a una cuadra de mi casa. Habían quitado la ligustrina y los carteles, de modo que ahora nada impedía la visión de quienes hacían deporte. Observé al menos tres canchas de fútbol, en donde se estaban llevando a cabo encuentros. A escasos metros, también en la vereda, una periodista transmitía en vivo para América TV. Explicaba sobre los negociados que efectuaban los dirigentes del club, con la explotación de los chicos. Me entrevistaron y dije lo que pensaba y tal parece que a algunos no les gustó, porque terminada la nota me disponía a continuar mi camino cuando un hombre apareció de la nada y mirándome fijo a los ojos me dijo ¨Este es tu final. Vivirás en las tinieblas por siempre.¨ Así como vino desapareció. Desde luego que no lo tomé en serio, digamos que no soy un tipo muy creyente. Además hay demasiados locos sueltos en el mundo.
Seguí caminando, y por fin ya estaba del lado sur del pueblo. (La vía divide el norte y el sur de la ciudad.) Entré a ese lugar, ¿cómo definirlo?. Era un kiosco y a la vez un bar. Estaban todos reunidos, veía tantas caras conocidas. Nos quedamos un largo rato, mientras saboreábamos una deliciosa picada. Faltaba algo, la bebida. Fui hasta el kiosco, que quedaba ahí adentro. Me sorprendieron los precios, una cepita grande salía 50 centavos. Que extraño!! Demasiado barato, pensé. De todos modos compré la pequeña y la chica, morocha que creo reconocer pero no estoy seguro, solo me cobra 35 centavos.
De repente todo se oscureció y se escucharon voces gimiendo. Una presencia fantasmagórica y aterradora dijo ¨Todos están condenados a la oscuridad eterna, salvo los cuatro primeros que logren llegar hasta la sala. Para ello deberán atravesar los trenes, vagón por vagón hasta el último. Quienes sean más rápidos y más hábiles se salvaran. Los demás no solo perecerán, sino que sus almas me perteneceran.¨
Las luces se encendieron, la cara de los muchachos no era la misma. Eramos como veinte y solo cuatro se salvarían. Algunos no lo aceptaron, pensaron que era alguna especie de broma. Otros miraban con recelo la puerta, para salir corriendo en busca de esos trenes. Lucho y Martín fueron los primeros en salir, ellos no creían en esto. Los restantes nos quedamos casi en silencio, pensando. Estoy seguro que todos deseamos estar en alguna pesadilla, donde despertaríamos pronto y todo volvería a la normalidad.
De repente, el celular de Fer sonó. Los chicos que recién habían salido estaban muy graves, habían tenido un accidente con el auto. Ahí otros que estaban mezclados entre mis amigos se pusieron como locos y desenfrenados salieron corriendo, buscando la salvación. A partir de ese momento todo fue un caos. Nos sumamos a la travesía y apenas salimos del bar vimos los trenes, uno al lado del otro. Pero ¿qué estaba por hacer?, era absurdo. En ese instante alguien que no conocía sacó una pistola y comenzó a disparar a cuantos de nosotros tuviera enfrente. Como pude subí a uno de los trenes y corrí, pase vagón por vagón, conté al menos veinte, luego perdí la cuenta. Ya sin aire, exhausto, miré por la ventana, como en una búsqueda desesperada por ver a mis amigos, pero no encontraba a nadie. Luego escuché una voz que me llamaba. Venía del tren que tenía al lado. Esa voz me resultaba conocida. Me acerqué y lo vi a Miguel tirado en el suelo, muy cansado. ¨¡Levantate!¨, le grité, ¨vamos que hay que seguir¨, le insistí. Me dijo que no podía más. Mientras le ayudaba a incorporarse, miré hacia el fondo y desde lejos veía que alguien se acercaba, pronto nos alcanzó. Era Ezequiel, le pedí que nos ayudara. Me dijo que faltaba solo un vagón y que los otros estaban muertos. ¨Solo algunos lograron esquivar las balas del loco¨, repuso.
Los tres llegamos hasta la última puerta. Preocupados pero con incertidumbre, la abrimos. Para nuestra sorpresa en el interior de aquella sala estaban Matías y Crotti. Si, se habían salvado de aquel loco que disparaba y habían sido tan rápidos que lograron ser los primeros. Me puse contento por ellos. Pero luego la frase de aquel ser retornó a mi mente ¨Todos están condenados, salvo los cuatro primeros que logren llegar a la sala.¨ . Uno de los tres no ingresaría. Miré a Miguel y a través de sus ojos pude ver su futuro. Era feliz, hijos, nietos, su mujer. No podía perderse eso. No podía permitírmelo. Luego observé a Ezequiel, pero él parecía como si fuera un día normal, no expresaba sentimiento. Demasiado frío para un momento como este. Pero sabía que el también tendría un gran futuro. Además lo esperaba su novia, con el clásico baile de Shakira. No podía ser tan egoísta, no podía pensar solo en mi. Después de todo, no tenía nada que perder. Les di las gracias por ser mis amigos y antes de que pudieran reaccionar los empujé al interior de la sala. Y por última vez miré a los cuatro.
Entonces desaparecieron los trenes y la sala se esfumó. Quedé en un lugar que parecía ser mi barrio, pero abandonado, sucio, y todo de un color opaco. Aún sigo aquí, por momentos el silencio acapara el lugar, en otros los gritos son aterradores. A veces las llamas invaden todo el sitio. Pero yo tengo mi escondite, mi lugar. Cuando ellos vienen, sé que debo hacer. Antes intentaba resistir, ahora solo dejo que mi mente me lleve a donde quiera ir.
Como dije antes, yo un simple mortal estuve a punto de vencer a esa fuerza destructora que rige el bajo mundo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Roger! me pareció un cuento que muestra un lado misterioso y de miedo a la vez sobre tu persona. La redacción es bastante buena, como siempre ja, y logró atraparme para leerlo hasta el final. De todas maneras me hubiera gustado un final que también incluya el destino de los otros personajes (soy muy curiosa jeje). Bueno que andes bien! Besos

naY dijo...

Roger sos mi odolo literario moderno.. jaja
me encantan tus escritos... y te aprecio mucho... ojala llegues muy lejos!
con que solo una persona reproduzca tus ideas... tu verdadero objetivo estara cumplido...
te quiero mucho!

nadia

Anónimo dijo...

Roger! te felicito es como la 3 vez q escribo esto porque bue no sabia q me tenia q registrar entre una cosa y la otra se me borro todo lala jaja bueno cosas q pasan...
pero lo importante era q queria pasar a dejarte mis saluditos y desearte todos los exitos en tu blog! sabes q te banco en todas
te quiero mucho y nos veremos muy pronto

EXITOS

pd: lei el comentario de Georg toda una critica ehh
los quiero mis chiquitines
Dai! =)